Centro Histórico de la Ciudad de México
Palacio Postal: un palacio de correos que sigue en servicio
Es un palacio ecléctico inaugurado en mil novecientos siete que todavía hoy funciona como oficina de correos.
Ubicación: Bellas Artes y la Alameda, Centro Histórico de la Ciudad de México.
El sitio donde estás tiene una historia previa. Hacia mil setecientos cincuenta los franciscanos fundaron aquí el Hospital de Terceros, en la calle de San Andrés, hoy Tacuba. Ese hospital se demolió para dar paso al nuevo palacio.
Porfirio Díaz contrató al arquitecto italiano Adamo Boari, el mismo que ya trabajaba en el proyecto de Bellas Artes. Junto a él estuvo Gonzalo Garita, ingeniero militar mexicano que se encargó de la cimentación y de la estructura. Ambos introdujeron en México el sistema llamado Chicago, una combinación de acero y concreto. Garita también construyó otros edificios de la ciudad, como El Centro Mercantil y La Mutua. Las obras empezaron en mil novecientos dos, y el palacio se inauguró el diecisiete de febrero de mil novecientos siete.
La estructura es un armazón de columnas y vigas de acero, que permitió muros más delgados. La cimentación se hizo con viguetas de acero sobre una losa de concreto armado.
El estilo es ecléctico. El exterior mezcla el gótico veneciano con el estilo isabelino, y hay también rasgos del plateresco. La fachada es de cantera. La escalera principal, las rejas y los bronces decorativos se fabricaron en la fundición Pignone, de Florencia, Italia. En la parte alta hay un reloj importado de Alemania, que se armó en México con poleas y sistemas hidráulicos y eléctricos. En el interior, algunos salones tienen frescos de Bartolomé Gallotti sobre bases de oro de veinticuatro quilates. Sus temas se relacionan con la comunicación escrita y el envío de mensajes.
Un dato curioso: el Palacio Postal y Bellas Artes tienen autores comunes, pero destinos distintos. Mientras Bellas Artes tardó treinta años en terminarse, este palacio se concluyó en cinco. Y se mantiene en pie sin acusar hundimientos, aunque Boari y Garita lo construyeron antes que el teatro.
Hoy el edificio sigue prestando servicio postal. En su segundo piso hay una exposición permanente sobre la cultura postal, con un salón interactivo de filatelia, que es el estudio de los timbres y las estampillas. Los pisos y los descansos de las escaleras combinan mármoles con herrería, y en su construcción se usó piedra de canteras mexicanas. Así que, aunque lo diseñó un arquitecto italiano, está hecho con materiales del país.
Piensa también que el correo fue durante siglos la forma de saber de alguien lejano: cartas, paquetes y noticias pasaban por edificios como este. Aquí sigue ocurriendo, a pocos pasos del teatro que acabas de dejar atrás, el de Bellas Artes.
Gonzalo Garita no solo trabajó aquí. También construyó la Casa Boker, que verás más adelante en el recorrido, en la calle de Madero.
Cuando te alejes, voltea una vez más hacia la fachada. La siguiente parada está en la misma calle de Tacuba. También nació en los años finales del Porfiriato, para una institución del Estado dedicada a las comunicaciones.
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