Museo Frida Kahlo (La Casa Azul)
Viva la Vida: las sandías de la despedida
Pocos días antes de morir, Frida escribió «Viva la vida» sobre la pulpa de una sandía.
Ubicación: Salas de Pintura (Salas 1 a 3), Museo Frida Kahlo (La Casa Azul).
Este cuadro es un grupo de sandías abiertas. Cuando lo miras de cerca, ves que en la pulpa de una de ellas hay letras. Dicen Viva la vida, y después el lugar y el año: Coyoacán, mil novecientos cincuenta y cuatro. Frida pintó la inscripción con el mismo cuidado con que pintaba todo lo demás.
Es el último año de su vida. En agosto de mil novecientos cincuenta y tres le amputaron la pierna derecha por debajo de la rodilla. Su salud era muy frágil. El dos de julio de mil novecientos cincuenta y cuatro salió en silla de ruedas a una marcha. Murió once días después, el trece de julio, a los cuarenta y siete años. El museo cuenta este cuadro entre sus últimas grandes obras y dice que lo terminó pocos días antes de su muerte.
Ahora piensa en el tema. La sandía es una fruta con una carga muy mexicana. Sus colores, verde, blanco y rojo, recuerdan los de la bandera. Aparece en las fiestas, en los puestos de los mercados y también en las ofrendas del Día de Muertos. El museo explica que Frida veía la sandía como una fruta alegre, un símbolo de México. Hay quien lee en esas rebanadas abiertas un gesto de vida y de despedida a la vez. No hace falta decidir una sola lectura. Las dos caben.
Frida ya había pintado frutas antes. En la misma sala se muestra una naturaleza muerta de mil novecientos cuarenta y dos. Está pintada sobre una base redonda, que se llama tondo, de una palabra italiana que significa redondo. Así que las frutas eran un tema que conocía bien, y que le gustaba.
Hay otra cosa que vale la pena notar. Frida casi siempre se pintó a sí misma. Gran parte de su obra son autorretratos. Esta vez no está ella. No hay cara, ni cama, ni muletas. Solo hay frutas, el color y una frase. Quizá por eso se siente tan abierto. Es como si ya no necesitara enseñarte su cuerpo para decirte lo que quería decirte.
Años después, el cuadro viajó por el mundo en la cultura popular. El grupo británico Coldplay tomó su título para un disco y una gira, como cuenta el propio museo en sus cédulas para niños.
En mil novecientos cincuenta y tres Frida había pintado otra naturaleza muerta con sandías, de composición parecida. La de mil novecientos cincuenta y cuatro es la que lleva la inscripción final. Quizá por eso se la considera su despedida.
Quédate un momento frente a las sandías. Mira cómo la pulpa roja contrasta con la piel verde. Después lee de nuevo las dos palabras de la inscripción, como si fueran su despedida.
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