Zona Arqueológica de Chichén Itzá
El Gran Juego de Pelota
La cancha más grande conocida de Mesoamérica: más de ciento sesenta metros de largo.
Ubicación: El Complejo del Gran Juego de Pelota, Zona Arqueológica de Chichén Itzá.
Estás en la cancha de juego de pelota más grande que se conoce en Mesoamérica. Se entiende por qué cuando ves hasta dónde llega.
El INAH la describe con más de ciento sesenta y ocho metros de largo por setenta de ancho. Otra descripción más técnica da una longitud total de ciento cincuenta y dos metros y medio, y una anchura de unos setenta y uno. La cancha propiamente dicha mide unos treinta metros de ancho, y cada muro lateral, unos noventa y seis metros y medio. Las medidas varían según lo que se mida. Lo seguro es que es enorme.
Según un artículo de Arqueología Mexicana, se construyó hacia el año novecientos, en el periodo Clásico Terminal. Fue una época en que varias ciudades mayas del norte pasaron del mando de un solo gobernante a un consejo de nobles. Es el principal de los trece juegos de pelota que se han documentado en Chichén Itzá. Una inscripción en una piedra circular da la fecha de diecisiete de noviembre del año ochocientos sesenta y cuatro, según una lectura de la investigadora Ruth Krochock, y algunos la han tomado como la dedicación de la cancha. Sin embargo, los autores de un estudio piensan que la cancha se construyó hacia el año novecientos, tal vez sobre otra anterior.
El conjunto tiene cuatro grandes estructuras. Al oriente y al poniente hay dos plataformas largas con banquetas, que llevan los relieves. En la parte trasera de esas plataformas, unas escaleras suben a cinco templos pequeños y al Templo Superior de los Jaguares. Y en los extremos de la cancha hay dos templos más, el Norte y el Sur.
Mira los anillos. Están en los muros laterales, a mucha altura sobre el piso. El INAH registra un anillo a unos ocho metros. Tienen tallados dos cascabeles emplumados que se entrelazan alrededor de seis círculos concéntricos. El INAH recuerda que se creyó que los jugadores trataban de pasar la pelota de hule por el aro, y que la imagen podría simbolizar un portal al inframundo y un ciclo de muerte y renacimiento. Un anillo tallado se exhibe hoy en el Gran Museo de Chichén Itzá, dentro de la zona arqueológica.
Hay una idea importante detrás de todo esto. La especialista Linda Schele sostuvo que el juego de pelota no era un deporte, sino un asunto serio, ligado a la continuidad del Estado y al contacto con el otro mundo. Por eso los relieves de las banquetas hablan de sacrificio, y los anillos, del inframundo.
Todavía hay una pieza más para entender el lugar. Los arqueólogos excavaron una sección de unos noventa metros de la muralla que rodeaba el centro ceremonial, justo entre esta cancha y la entrada peatonal poniente. Una hipótesis propone que el Juego de Pelota se levantó después de esa muralla y del Templo Inferior de los Jaguares.
Baja ahora hacia las banquetas, a la base de los muros. Los paneles de la decapitación están ahí, a ras de piso.
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