Qué fue Xochicalco
Una ciudad construida en lo alto, en un mundo que se había quedado sin centro.
Ubicación: Llegada y primera mirada, Xochicalco.
Antes de dar un paso, imagina el mundo que rodea este cerro. Teotihuacán, la gran ciudad del centro de México, había caído. También habían caído Palenque y Tikal, en el mundo maya.
La UNESCO explica lo que vino después. Las sociedades de ese tiempo se volvieron más militaristas, y sus ciudades solían levantarse en lugares altos y fáciles de defender. Xochicalco es un ejemplo muy bien conservado de ese tipo de ciudad, hecha de terrazas, muros de contención y rampas.
Según el INAH, se fundó en la segunda mitad del siglo siete. Ocupó seis cerros bajos y los transformó con terrazas y muros. Kenneth Hirth sostiene que la ciudad creció muy rápido y reubicó a entre diez mil y quince mil personas.
Era una ciudad de mezclas. Sus relieves combinan diseños del centro de México con figuras de estilo maya. Una fuente describe ese tiempo como una época de eclecticismo cultural, cuando las culturas se cruzaban y se influían unas a otras.
También era una ciudad de rivalidades. Medina Romero, director del sitio, cuenta que Xochicalco compitió con otras ciudades de su época, como Teotenango, Cacaxtla, El Tajín y La Quemada. Se fundó hacia el año seiscientos setenta y se abandonó hacia el mil sesenta y cinco, según Alvarado León.
En este recorrido vas a subir por tres niveles. El bajo, con accesos defendidos. El intermedio, donde estaban el mercado, los talleres y las casas. Y el alto, donde se concentraba el poder. En el camino verás cómo se medía el tiempo con el cielo, qué decía la escritura de la ciudad y cómo terminó todo, de golpe, entre incendios.
Xochicalco se suele traducir como lugar de la casa de las flores. Una ciudad con un nombre tan suave, hecha para defenderse. Esa tensión te va a acompañar de principio a fin.
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