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Zona Arqueológica de Teotihuacán

Templo de la Serpiente Emplumada

Más de ciento treinta personas fueron enterradas bajo sus cimientos para consagrar este templo.

Templo de la Serpiente Emplumada

Ubicación: La Ciudadela y el centro de la ciudad, Zona Arqueológica de Teotihuacán.

Esta fachada se hizo para leerse. Dos criaturas se alternan a lo largo de los tableros y de la escalinata. La primera es la Serpiente Emplumada. Su cabeza de bulto brota de una corola de pétalos y está rodeada de caracoles y conchas, como si nadara en las aguas primordiales de la creación. La segunda desconcertó a los arqueólogos durante décadas. Por los dos anillos que lleva en la frente se pensó que era Tláloc, el dios de la lluvia. Hoy muchos especialistas la interpretan como el tocado de Cipactli, el cocodrilo monstruoso de la Tierra y símbolo del primer día del calendario. Según esta lectura, la serpiente carga sobre el lomo el comienzo del tiempo.

Se calcula que entre trescientas y cuatrocientas de estas cabezas, de cerca de un metro de alto, decoraban el edificio. Y todas estuvieron pintadas. Imagina esta pared completa, brillante, vista desde la plaza llena de gente.

Las fechas no son exactas: los estudios sitúan la obra entre los años ciento cincuenta y doscientos cincuenta. Pero lo más impactante estaba bajo el piso. Antes de levantar el templo, hacia el año doscientos, enterraron aquí a decenas de personas. Los arqueólogos Rubén Cabrera y Saburo Sugiyama encontraron los restos de ciento treinta y siete, colocados con gran orden y con las manos atadas a la espalda. Si se suman las zonas que no se han excavado, se calcula que fueron entre doscientas y doscientas sesenta.

¿Quiénes eran? Los análisis del oxígeno en sus huesos y dientes dieron una sorpresa. Venían de varias regiones de Mesoamérica, pero la mayoría había vivido en Teotihuacán durante años. No eran simples cautivos recién llegados. Una hipótesis propone que eran extranjeros al servicio del gobernante, tal vez guardias de élite, porque llevaban atuendos y ofrendas muy parecidos y muy ricos. Es una hipótesis, no una certeza. Otras ideas proponen que eran sirvientes de un fundador de dinastía, o que estaban dedicados a la Serpiente Emplumada o al propio edificio. Junto con ellos se enterró un tesoro: se habla de alrededor de cien mil objetos preciosos.

Una cosa más sobre la historia de este edificio. Unos cien años después de su construcción, hacia el año trescientos cincuenta, la fachada quedó tapada por la Plataforma Adosada que acabas de subir. Se discute por qué. Una lectura habla de un cambio en el gobierno interno de la ciudad; otra, de un entierro ritual respetuoso. Los lados que no se cubrieron fueron dañados en una fecha desconocida, y por eso la parte oculta es la que mejor se conservó.

Entre mil novecientos diecisiete y mil novecientos veintidós, el arqueólogo Manuel Gamio abrió el pasillo en el que estás parado. Devolvió a la luz una fachada que nadie había visto en más de mil quinientos años.

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