Zona Arqueológica de Teotihuacán
Teotihuacán de un vistazo
Una ciudad trazada con regla y con cielo, hace unos dos mil años.
Ubicación: Teotihuacán de un vistazo, Zona Arqueológica de Teotihuacán.
Casi ningún nombre que vas a escuchar hoy perteneció a quienes levantaron estas piedras. Teotihuacán es el nombre que le dieron los mexicas siglos después, cuando la ciudad ya estaba vacía. Los mexicas también bautizaron la avenida central como Calzada de los Muertos, porque creyeron que los montículos de sus lados eran tumbas de reyes antiguos. No lo eran: son templos y palacios. En las inscripciones mayas, la ciudad aparece con otro nombre, Puh, que significa Lugar de Juncos. Cómo la llamaban sus propios habitantes sigue siendo un misterio.
¿Por qué creció aquí una ciudad de esta escala? Porque el valle lo tenía casi todo. Había manantiales, tierra fértil y barro para construir. Muy cerca estaban las minas de obsidiana de Pachuca, el vidrio volcánico con el que se hacían las mejores navajas y puntas de flecha de Mesoamérica. Esa obsidiana se vendía hasta Monte Albán y Tikal, y el Estado vigilaba su producción y su comercio. Algunos investigadores piensan que también llegaron familias desplazadas por las erupciones volcánicas del sur de la cuenca de México. El orden exacto de esos sucesos todavía se discute.
Los urbanistas trazaron la ciudad como una cuadrícula gigante. La Calzada de los Muertos corre de sur a norte, y dos grandes avenidas la cruzan en ángulo recto. Pero si llevaras una brújula notarías algo extraño: toda la ciudad está girada unos quince grados hacia el este del norte verdadero. La parte central sigue la orientación de la Pirámide del Sol. Su fachada mira hacia donde se pone el Sol a finales de abril y a mediados de agosto. Entre esas fechas se miden doscientos sesenta días, la cuenta del calendario ritual.
La historia que vas a recorrer tiene cuatro grandes momentos. Entre los siglos uno y dos se levantan las pirámides del Sol y de la Luna. Hacia el año doscientos se construye la Ciudadela con su gran templo. A partir del siglo cuatro llega el apogeo: se calcula que había unos dos mil conjuntos habitacionales, cada uno con decenas de personas. Había además barrios de artesanos y gente venida de Oaxaca, Veracruz y la zona maya.
El cuarto momento es el final. Hacia el año quinientos cincuenta, un incendio arrasó los edificios de la élite a lo largo de la Calzada. No hay rastros de una invasión extranjera. Entre las explicaciones se mencionan sequías, hambre y revueltas internas. La ciudad no desapareció de un día para otro: se fue vaciando poco a poco. Casi todo lo que hoy sabemos lo han reconstruido los arqueólogos durante más de un siglo, y todavía quedan preguntas abiertas.
Esta guía avanza de sur a norte, igual que la Calzada. Algunas paradas te muestran lo que tienes a la vista. Otras funcionan como rayos X: te cuentan lo que hay oculto bajo tus pies, como túneles y ofrendas selladas.
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