Por qué existe Cuernavaca aquí
Una ciudad entre volcanes y barrancas, a unos mil quinientos metros de altura, con fama de primavera eterna.
Ubicación: La Plaza de Armas, Cuernavaca Histórica.
Antes de hablar de monumentos, hablemos del lugar, porque casi todo lo que verás en este recorrido nació de él. Cuernavaca es la capital de Morelos y queda al sur de la Ciudad de México. Está a unos mil quinientos metros sobre el nivel del mar. Su territorio se reparte entre dos grandes regiones del relieve del país: el Eje Neovolcánico y la Sierra Madre del Sur, según el INEGI. Dicho de forma sencilla, aquí se juntan volcanes y sierras, y la tierra sube y baja a cada paso.
La altura también cambia el clima. En el municipio, las temperaturas medias van de doce a veinticuatro grados, y las lluvias llegan sobre todo en verano. No hace el calor extremo de la costa ni el frío de las montañas altas. Por eso a Cuernavaca se le llama la Ciudad de la Eterna Primavera. El apodo se atribuye al barón Alexander von Humboldt, el científico alemán que estuvo en la región a principios del siglo diecinueve. Es una atribución que se repite mucho en libros y guías.
Lo que más distingue a la ciudad no se ve desde la calle: las barrancas. Son cañadas profundas que cruzan Cuernavaca y que, según el gobierno de Morelos, suman alrededor de quinientos kilómetros de longitud. Se formaron por la erosión de materiales volcánicos. Esos materiales salieron de las erupciones de la sierra del Chichinautzin, al norte, en los últimos dos o tres millones de años. El agua de lluvia y de los arroyos fue cortando esa roca hasta dejar los cauces que hoy atraviesan la ciudad.
Las barrancas cumplen varias funciones. Llevan agua: casi todo el municipio pertenece a la subcuenca del río Apatlaco, que forma parte de la cuenca del río Balsas. También ayudan a regular el clima, porque el aire que pasa por ellas se refresca, según las autoridades ambientales del estado. Y, según una fuente, la Barranca de Amanalco fue una barrera natural que dificultaba el acceso desde el norte a la ciudadela de los tlahuicas. Cuando lleguemos al Palacio de Cortés volveremos a esta idea.
Con agua, tierra fértil y clima suave, la región atrajo gente desde mucho antes de la conquista. Los tlahuicas eran un pueblo de habla náhuatl, asentado en la región desde el siglo doce. Hicieron de este lugar su cabeza de provincia, Cuauhnáhuac, un nombre náhuatl que se suele traducir como cerca de los árboles. Con los años, los españoles lo pronunciaron como Cuernavaca. Según una fuente, los tlahuicas cultivaban algodón, y eso despertó el interés de los mexicas. Según el Códice Mendocino, Cuauhnáhuac figura entre los lugares conquistados por los mexicas. Según Maldonado Jiménez, era cabeza de una provincia de dieciséis pueblos. Pagó tributo a los mexicas durante unos ochenta años, desde cerca de mil cuatrocientos treinta y ocho hasta la llegada de los españoles. Hernán Cortés tomó la ciudad en mil quinientos veintiuno.
El atractivo no terminó con la conquista. Durante mucho tiempo, familias poderosas de México tuvieron casas de descanso en Cuernavaca para pasar fines de semana y vacaciones lejos de la capital. Esa costumbre es parte de la personalidad de la ciudad, y la verás reaparecer varias veces durante el recorrido.
Por eso esta audioguía habla de tres capas: poder, fe y descanso. El poder, porque primero los mexicas y luego Cortés quisieron controlar este valle. La fe, porque los franciscanos levantaron aquí uno de los primeros monasterios del siglo dieciséis. El descanso, porque con los siglos la ciudad se volvió refugio de ricos y famosos, desde los Borda hasta Cantinflas.
Ahora levanta la mirada y ubícate. Estás en la Plaza de Armas, en pleno centro histórico. Antes de moverte, imagina una ciudad sin edificios: solo lomas, barrancas, árboles y agua. Esa es la ciudad que eligieron los tlahuicas, y cada parada que sigue es una capa que se puso encima. Cuando estés listo, camina hacia el monumento ecuestre de Zapata, en esta misma plaza.
Escucha la audioguía completa de Cuernavaca Histórica
Pase de 72 horas por $149 MXN, sin suscripción.