Audioguía Xolo

Museo Frida Kahlo (La Casa Azul)

La Casa Azul desde la calle Londres

Pintada de azul por fuera y por dentro: así describió Carlos Pellicer esta casa en mil novecientos cincuenta y cinco.

La Casa Azul desde la calle Londres

Ubicación: La Esquina de Londres y Allende, Museo Frida Kahlo (La Casa Azul).

La casa tiene más de un siglo. Guillermo Kahlo la construyó en mil novecientos cuatro, en la esquina de las calles Londres y Allende. Era un fotógrafo nacido en Alemania que había llegado a México en mil ochocientos noventa. Levantó una casa de su tiempo, con un patio en el centro y los cuartos alrededor, al estilo de la segunda mitad del siglo diecinueve. Hoy tiene unos ochocientos metros cuadrados de construcción, en un terreno de mil doscientos.

Aquí nació Frida el seis de julio de mil novecientos siete. Ella decía que había nacido en mil novecientos diez, el año en que empezó la Revolución Mexicana, porque quería verse como hija de esa época. A los seis años enfermó de polio, y esa enfermedad le dejó la pierna derecha más delgada y corta. Después del accidente de autobús de mil novecientos veinticinco, volvió a esta casa a recuperarse. De sus cuarenta y siete años de vida, vivió aquí treinta y seis.

La propiedad estuvo a punto de perderse. A principios de los años treinta, Diego Rivera pagó las hipotecas y las deudas que había dejado Guillermo Kahlo, y así rescató la casa.

En mil novecientos treinta y siete llegaron a vivir aquí León Trotsky, un revolucionario ruso que huía de Stalin, y su esposa, Natalia Sedova. Para protegerlos se cerraron con tabique algunas paredes y se compró el terreno vecino, de mil cuarenta metros cuadrados. Ahí se sembró lo que hoy es el jardín. Los Trotsky vivieron en la casa hasta mil novecientos treinta y nueve.

El azul es lo primero que nota cualquiera. El poeta Carlos Pellicer, amigo de Frida y de Diego, escribió en noviembre de mil novecientos cincuenta y cinco que la casa estaba pintada de azul, por fuera y por dentro, y que parecía guardar un poco de cielo.

Cuando Frida murió, en mil novecientos cincuenta y cuatro, Diego quiso que la casa fuera un museo para todos los mexicanos. En mil novecientos cincuenta y siete creó un fideicomiso con el Banco de México para cuidarla y le pidió a Pellicer que preparara la museografía. La Casa Azul abrió al público en mil novecientos cincuenta y ocho, cuatro años después de la muerte de Frida.

La visita recorre la casa por dentro, como un recorrido de vida: las salas de pintura, el estudio y las recámaras, y la sala donde se muestra parte del guardarropa de Frida. Según la ruta que elijas, también pasarás por el comedor, la cocina y el jardín. El estudio lo encargó Diego en mil novecientos cuarenta y seis al arquitecto Juan O'Gorman.

Al entrar verás en un muro azul un nicho con una frase. Dice que Frida y Diego vivieron en esta casa de mil novecientos veintinueve a mil novecientos cincuenta y cuatro. Debajo hay pequeñas esculturas prehispánicas. Es de las primeras cosas que verás al cruzar el acceso, y resume bien lo que sigue.

El museo lo cuida hoy el Fideicomiso de los Museos Diego Rivera y Frida Kahlo, del Banco de México. Carlos Pellicer fue su primer director.

Antes de entrar, mira la esquina, el color y el portón. Cada cuarto que sigue guarda una parte de la historia que acabas de oír.

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